El Templo de la Cruz

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lacruzAunque actualmente estamos en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, el Templo del Espíritu Santo y de la Cruz de Morelia ha tenido, y tiene, para los Misioneros del Espíritu Santo un valor espiritual incalculable pues estuvimos unidos a él desde 1920 hasta 2016: 96 años de historia caminando en Morelia desde ese bendito Templo.

La historia del Templo del Espíritu Santo y de la Cruz se remonta hasta la segunda mitad del S. XVII, en su segunda etapa constructiva, en la que el P. Nicolás de la Serna tuvo mucho que ver. Ha sufrido varias transformaciones desde aquel entonces: el campanario, la fachada, el frontispicio, el interior…A mediados del S.XIX, el Templo tenía libre su atrio. En 1854 se construyó la reja que hoy admiramos, con lo que sobró de la reja del atrio de la Catedral.

Por aquel entonces funcionaba el Templo casi como capilla particualr del Arzobispo. Y a principios del siglo XX por órdenes del obispo Don Atenógenes Silva se remodeló la iglesia, elevándole el techo y reformándose el altar mayor; en esta época estaba provisto de un cementerio localizado al frente de la iglesia. En esta época se destruyen los retablos barrocos y se suplen por los neoclásicos actuales de cantera. Se hacen los contrafuertes interiores y se toma su planta interior actual.

En 1920, Mons. Leopoldo ruiz y Flores, arzobispo por aquel entonces de Morelia, gran amigo y promotor de las Obras de la Cruz, ofreció al P. Félix Rougier, fundador de los Misioneros del Espíritu Santo, el serivicio en algún templo de la ciudad. Sería la primera fundación de los Misioneros fuera de la capital mexicana. El P. Félix escribe en sus memorias:

«Hace unos siete años nos invitó el Ilustrísimo Señor Arzobispo de Morelia, Don Leopoldo Ruiz, para hacer una pequeña fundación en esa ciudad, con el fin de que nos entregásemos ahí, según nuestra vocación, a la confesión y dirección de las almas.

Debiendo tantos favores a Monseñor Ruiz, especialmente el de habernos dado desde nuestro principio excelentes vocaciones, aceptamos su bondadoso ofrecimiento, y abrimos la Casa de Morelia con el Templo contiguo de la Cruz, que fue el que nos asignó.

Ahora se llama Templo del Espíritu Santo y de la Cruz. La casa se compone de seis religiosos: tres sacerdotes y tres Hermanos.

En el templo está diariamente expuesto el Santísimo Sacramento, y los Padres, mañana y tarde, trabajan en sus confesonarios. Muchas veces nos han dicho el Ilustrísimo Señor Martínez y otros sacerdotes, que hacen mucho bien.

En el tiempo de la persecución religiosa, a pesar de mil peligros y no deteniéndose ni por cansancio extraordinario, estuvieron de día y de noche al servicio de los fieles, en casas particulares despreciando los peligros que les podían venir del Gobierno, siempre muy encarnizado contra los sacerdotes».

En 1929 se dedica el Templo al Epsíritu Santo, siendo el primero de la República. Con este motivo se hace el nuevo altar que aún se conserva y se construye el altar a Santa Teresita del Niño Jesús. Es en esta época que se retira el piso original de madera popr otro de mosaico.

En 1964, por iniciativa del P. Manuel Méndez y bajo la dirección del Arq.Manuel González Galván, se hace la facjada de estilo neoclásico. En 1968 se limpia la piedra de los interiores y se separa el altar mayor, quedando desde entonces como está hoy. El interior del mismo es muy sobrio y como casi todas las construcciones del centro de Morelia, de cantera.

 

El Templo en la vida de la Familia de la Cruz

Este edificio guarda recuerdos entrañables para la historia de la espiritualidad de la Cruz.

Concepción Cabrera de Armida

Primeramente, en este lugar tenemos la promesa del Señor hecha a la Sra. Armida, Conchita:

— «Noviembre 29 de 1929. Hoy fue la dedicación del Templo de la Cruz al Espíritu Santo. Fui enferma y gocé con esas augustas ceremonias tan santas e imponentes,. Fue el primer templo dedicado al Espíritu Santo de la República» (CC 54,303.Noviembre 29 de 1929)

La consagración la hizo Mons. Luis María Martínez, su director espiritual. Concha estaba allí, cerca del altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe, y entonces se desarrolló el siguiente diálogo:

Guadalupe— «Señor, le dije, en el Templo de la Cruz: te pido con alma y vida que en este Templo del Epsíritu Santo y de la Cruz, en donde están los Misioneros, nunca haya una misa sacrílega»

Ay, hija – me contestó Jesús- se estremecerá tu alma si te digo que es mucho lo que me pides.

— « ¡Ah, Señor de mi vida, pero Tú todo lo puedes, ¿verdad que sí?»

¡Yo qué quisiera! Tú conoces mis íntimas penas ¿si vieras cuántas espinas tengo sobre el particular? Mira si he estado complaciente contigo, pero doliéndome el Corazón, no me comprometo.

— «¡Oh sí Vida mía! mira que tus penas son las mías. Pídeme lo que quieras pero ¿me lo concedes? Mira tus méritos y los de tantas almas santas que hay en Morelia.

Yo haré todo lo que esté de mi parte; te lo concedo para los Misioneros

— «Eso no vale porque todos tienen que ser puros

— Bueno, hija, TE LO CONCEDO CON TODA MI ALMA, pero que oren con esa intención.Santa Teresita

— «Gracias, mi amable Jesús

Se consagró en el mismo Templo de la Cruz, un altar a Santa Teresita. (CC 54, 303-304.Noviembre 29 de 1929)

 

P. Félix de Jesús Rougier

El P. Félix, desde la fundación el 29 de octubre de 1920, visitó el Templo mientras pudo, un avez al mes. Acostumbraba a sentarse en el confesionario, entrando a la izquierda, y atendía a numerosas personas que acudían a buscarlo tan pronto sabían que estaba en Morelia.

Él diseñó la imagen de Nuestra Señora de la Soledad que se encuentra en el primer altar de la derecha:Soledad2

« Recibimos de labios de Jesús, la honrosísima misón de predicar la devoción a la Soledad de María. Hay que aplicarnos a hacerlo todos los días si es posible, en alguna manera, y ni no se puede, ofrecer todas nuestras oraciones, penitencias, todos nuestros actos para qeu se difunda esa devoción preciosa de la Congregación y en el corazón de los fieles. La Sma. Virgen, Nuestra Madre, nos lo pagará, bendiciendo las queridas Obras» (Carta a F. Torres, 27 de marzo de 1934)

Decía a sus hijos ques esta devoción “nos la pidió nuestro Jesús en hora feliz, y que dedemos corresponder a gracia tan singular” (Carta a Roma, 25 de mayo de 1930). Sun intención, por lo mismo, es exhortarnos a “correpsonder a gracia tan singular” por la vivencia práctica del mismterio.

Se puede resumir su amor a María en una frase que ya en su lecho de muerte s etransforma en un testamento espiritual: “Con Ella todo, sin Ella nada”. Pocos días antes de morir escribe una carta a María en la que se percibe todo su amro filial a ella:

Soledad«María

Lunes de Pascua, 29 de marzo de 1937

Madre mía amadísima:

Le saludo con todo el cariño de mi alma y le vengo a participar mi gran alegría.

El Viernes Santo pasado, Jesús ha aceptado, en su misericordia infinita (yo lo siento muy claro y muy fuerte), que to “corriera de su cuenta” de una manera muy especial, para que me convierta en los últimos dúas de mivda, luego que hasta ahora no he correspondido como debía.

Para corresponder debidamente, vengo, ¡oh Madre, en esta primera carta, a pedirte humildemente que me ayudes!…

¡Contigo, todo lo puedo! ¡Contigo todo, sin Ti, nada!

Tu amantísimo Félix que pide tu bendición»

 

Mons. Luis María Martínez

Finalmente, en este lugar fue donde celebró su primera misa el Siervfoto_fund004o de Dios Monseñor Luis María Martinez. Esta Primera misa fue el día de Navidad de 1904:

« Cómo saboreé el introito de la misa: Un niño nos ha nacido, un hijose nos ha dado, sobre sus hombros está el imperio. ¡Y en este niño encantador está lo recóndito, lo exquisito, lo inefable, la plenitud de la Divinidad!

La primera misa fue tiernísima, con emoción, con lágrimas. El Adeste Fideles y los demás villancicos de Navidad llegaban a mi alma como saetas profundas y dulcísimas. Después de la consagración, apenas podía resistir la presencia de Jesús en la Hostia Santa…» (Treviño J.G. Monseñor Martínez. Edit. La Cruz 1956, p.62)

Luego, ya como obispo auxiliar de Morelia, en los años 30, predicaba todos los lunes en honor del Espíritu Santo, sermones que recogió el P. Guadalupe Teviño, msps, y que publicó en la Editorial la Cruz (MARTÍNEZ LUIS MARIA. El Espíritu Santo. Edt. La Cruz, México 1950)

 

 Fotos actuales del Templo del Espíritu Santo y de la Cruz