Misioneras Guadalupanas del Espíritu Santo

En Morelia fueron fundadas en el tiempo de la persecución las Misioneras Guadalupanas del Espíritu Santo, teniendo su primera casa en la plaza de Villalongín.

“El 18 de octubre de 1928, muy temprano fuimos a la Villa las que debíamos ir a Morelia, a postrarnos a los pies de nuestra Madre Santísima de Guadalupe, a pedirle su bendición y a cobijarnos bajo su manto para ir a un porvenir desconocido, pero donde tendrían realidad los designios de Dios.Después siguieron los preparativos del viaje. Hubo un incidente que merece ser mencionado: el Padre Dominguito Martínez, MSpS, que nos estimaba mucho, quiso que no llegáramos a Morelia con nuestra pobre indumentaria, sino como damas de sociedad. El Padre, formMisioneros del Espíritu Santo Moreliaado en el ambiente capitalino, pudo encontrar quien le proporcionara vestidos y sombreros a la usanza de la gente bien de entonces. Tal vez no conocía las costumbres de Morelia en donde no solían usar sombrero, sino personas de mucha categoría y en días especiales, en que lo pedía la etiqueta. Por otra parte, el padre pensaba, tal vez, que así vestidas, podríamos pasar como turistas y despistar la policía secreta que estaba por todas partes… Llegamos a Morelia a eso de las diez de la mañana; por pura providencia de Dios no tuvimos ninguna dificultad, dado nuestro llamativo atuendo, que lejos de despistar, podría despertar sospechas a los espías. Nos preguntábamos… ¿quién nos recibiría? Pronto obtuvimos la respuesta; al disponernos a bajar del tren con nuestro equipaje de mano, nos encontramos con tres personas que había enviado a recibimos Monseñor Martínez; eran Mariquita Ortiz Rubio Vda. De Mejía, Ana Maria Dávalos y Lolita Buitrón, todas ellas miembros de la mesa directiva de la Cofradía de la Doctrina Cristiana. Para no llamar mucho la atención nos dieron una vuelta por el entonces llamado Bosque de San Pedro antes de llegar a la casita que nos tenían destinada en la plazuela de Villalongín, propiedad entonces del Lic. Don Manuel Ibarrola. Nos dieron posesión de la casa casi sin muebles pues lo único que tenía era una cama, algunas sillas de distintos estilos, una mesita triangular que fue el primer trono de Jesús Sacramentado, un perchero, al que le escurría polilla por todos lados. Se retiraron las personas y ese día nos enviaron la comida y algo de despensa para pocos días”[1]

Dice el P. Félix fundador de esta obra:

“Yo creo que las catequistas se multiplicaron fácilmente. Se puede calcular del bien inmenso que esas humildes habrán hecho de aquí a un siglo o dos (porque las obras de Dios van despacio), qué revolución religiosa profunda habrán operado, entre esos millones de desgraciados que las esperan sentados en las sombras de la muerte”[2]

El fin principal de la Congregación, decía el P. Félix será:

“…la catequización de los pueblos y ranchos de indios que han sido y son más abandonados, por falta de sacerdotes“, teniendo también como fin: “otros catecismos en otros lugares y a otras personas, según juzgue a propósito el Ordinario[3]

La fundación canónica se hace el 15 de septiembre de 1930, en la casa que ocupaban en la calle Miguel Silva 276:

«La persecución religiosa arreciaba de día en día… Solamente porque las Obras de Dios siguen un derrotero distinto al de la prudencia humana, se explica que no fuera una locura empezar una fundación religiosa, cuando las ya existentes no podían humanamente existir, pero Nuestro Padre era un hombre de fe total y plena confianza en Dios…

Nuestro Padre, siempre estuvo al pendiente de sus hijas de Morelia; nos escribía con bastante frecuencia, nos mandaba conferencias escritas, les pedía a los Misioneros del Espíritu Santo de la casa de Morelia, que nos atendieran debidamente… Aunque había personas encargadas de nuestro bien material, Dios quiso que viviéramos en pobreza total: sin casa, sin muebles, escasa alimentación, etc. etc. Las personas no podían prestar ni alquilar sus casas por el peligro de que las confiscara el gobierno al darse cuenta de que   ahí había un convento,   aunque procurábamos tener las mayores precauciones…

El 15 de septiembre de 1930 fue la fundación Canónica, con la presencia del Excmo. Sr. Luis Maria Martínez y el R.P. Guadalupe Treviño MSpS. Mucho extrañamos la presencia de Nuestro Padre, pero exactamente a los siete días llegó a la hora de la comida y ya pudimos conversar con él de nuestras impresiones y emociones. Él se notaba lleno de regocijo y de gratitud al Padre Amadísimo…

De este ano de 1993 a 1937, Nuestro Padre nos visitaba cada vez que podía, ya estaba muy enfermo, pero siempre estuvo muy al pendiente de sus “Hijas de Morelia”»[4]

 

[1] Balderas, Mª Auxiliadora. Breves apuntes de la historia de la fundación de las MGSpS, pp. 14-16.
[2] Carta a Mons. Leopoldo Ruiz, 21 de marzo 1928.
[3] Carta a Mons. Leopoldo Ruiz, 28 de julio de 1929.
[4] Malagón Luna Guadalupe MGSpS. Recuerdos sobre Nuestro Padre Félix de Jesús Rougier, en Nuestro Padre íntimo. Ediciones Cimiento, México 1990, pp. 318-322.