Félix de Jesús Rougier

El Padre Félix de Jesús Rougier la llamó “mi tierra de promisión“, porque con generosidad espléndida y única, en 1916, el Sr. Arzobispo Leopoldo Ruiz y Flores le dio licencia de buscar en su mermado Seminario, aquellas vocaciones que después de los tres primeros religiosos y ante una muy difícil situación vocacional, fueron el grupo que le dio crecimiento sostenido a la Congregación recién fundada de los Misioneros del Espíritu Santo.

En otra carta decía “Morelia ha sido mi Tierra Prometida a causa de los excelentes discípulos que allí he encontrado[1]

De Morelia decía el P. Félix, “es una tierra verdaderamente levítica“. Al entonces seminarista Felipe Torres: “Me traje de Morelia imperecederos recuerdos“. Y al P. J. Guadalupe Treviño: “¡Morelia! ¡Si supiera cómo me deleito en pensar nada más en Morelia! Me parece que el Divino Corazón quiere escoger allí sus mejores obreros y mandarlos a su obra amada[2]

Misioneros del Espíritu Santo MoreliaLos seminaristas de Morelia
Arriba (de izquierda a derecha): Vicente Méndez, msps; Severiano Bravo (Canónigo de Morelia); Edmundo Iturbide, msps.
Abajo (de izquierda a derecha): José G. Treviño, msps; Felipe Torres, msps; Manuel Hernández, msps

 

[1] Carta a D. Sainz, 30 nov. 1917
[2] Carta al P. Rafael de la Vega, 6 agosto 1917; a Felipe Torres, 5 agosto 1917; al P. J. Treviño, 6 agosto 1917