Templo de la Cruz

 

El templo del Espíritu Santo y de la Cruz es uno de los más antiguos de la Ciudad de Morelia, ha tenido tres etapas constructivas.

1. La ermita de la Santa Cruz y el Ecce Homo

 

Por el año de 1530 llegaron a la loma de Guayangareo los franciscanos Fray Juan de San Miguel y Fray Antonio de Lisboa. Como parte de su espiritualidad herencia de la Edad Media, dieron gran impulso a la devoción de las llagas de Nuestro Señor Jesucristo y a la Santa Cruz. Los Via crucis eran elementos importantes y de esta ermita que construyeron, iniciaban los mismos por la Calle Real rumbo al norte. La ermita era de adobe con techo de teja y artesonado. Similares a las que se conservan en la zona purépecha. En su interior solo había una imagen del Ecce Homo, que en 1680 es trasladada al Convento de San Francisco donde aún se conserva.

 

2. El Templo de la Cruz (1680-1899)

 

Muerto Mons. Vasco de Quiroga, se hizo el traslado de los poderes civiles y eclesiásticos en 1580, con esto comenzó el crecimiento de Valladolid. Pero es hasta cien años después cuando comienza el apogeo de construcciones eclesiásticas en Morelia.

Desde tiempos del Obispo Ramírez de Prado (Obispo de Michoacán de 1639-1640) se había establecido una hermandad para celebrar misas por los padres capitulares difuntos[1] . Aunque fue su estancia de solo un año en Valladolid, pero como Arzobispo de México promovió las devociones de la Pasión de Cristo. En 1675 los clérigos de la ciudad solicitaron licencia al cabildo para fundar en la antigua Ermita de la Santa Cruz la Congregación de San Pedro. Al año siguiente, bajo los auspicios del canónigo Alonso Perez de Godoy, la ermita fue demolida. Se la transformó en la iglesia de Santa Cruz y Ecce Homo. A ella fueron trasladadas imágenes y ornamentos de la catedral de Valladolid. Así nació en Valladolid la prestigiosa congregación de San Pedro, alojada en este tercer templo diocesano de la ciudad después de los de San Jose y el Hospital Real.

Misioneros del Espíritu Santo Morelia

Construcción de la Catedral de Morelia, S. XVII
Al fondo, el campanario del Templo de la Cruz
(imagen tomada de www.espejel.com)

El fin de esta congregación era el de “promover el culto a San Pedro entre los miembros del clero [secular, su patrón], y ofrecer ayuda cristiana, material y espiritual, a todos los clérigos”[2].

Uno de los congregantes, el canónigo Perez de Godoy deja en su testamento una clausula en la que se asignan 300 pesos, en caso de morir una niña española que crio en su casa, “para la reedificación de la capilla de la Santa Cruz de Valladolid que he hecho a mi costa (…) y se den a Nicolás de la Cerna, que es la persona que cuida de ella”[3]. Sera sobre la Calle Real, precisamente a la altura de esta capilla, donde en lo sucesivo se instalará el arco de triunfo en ocasión de la entrada publica de los prelados. Para la del obispo Verdín de Molina en 1675, se encomendó la fábrica del arco al mismo Perez de Godoy[4].

La capilla de la Santa Cruz y la Congregación de San Pedro prosperaron en pocos años. Sus Constituciones fueron aprobadas y confirmadas por el provisor de la sede vacante el 28 de septiembre de 1678[5]. Los canónigos contribuían con limosnas para su mantenimiento y decoro[6].

P. Nicolás de la Serna

P. Nicolás de la Serna

La fábrica de esta segunda construcción se realizó entre los años 1680 a 1690, por encargo del padre Nicolás de la Serna, quien falleció en 1701[7]. A su vez fue uno de los templos más ricos en el siglo XVIII, según consta en una memoria de bienes y alhajas que le pertenecían, hecha con motivo de la visita pastoral que hizo a la misma el Obispo Juan José de Escalona y Calatayud[8] en 1731. En su interior tenía doce retablos de madera dorada, con numerosos lienzos[9]

El Templo de la Santa Cruz, primitiva sede de la Congregación de San Pedro, era ya ayuda de parroquia de la catedral. De hecho mientras se terminaba la cubierta de la nueva catedral funciono como catedral provisional de los años 1700-1703. En el antiguo barrio de la Santa Cruz, encontramos las casas habitación de algunos capitulares congregantes de San Pedro. La antigua capilla y santuario recibieron en donación el viejo monumento del jueves santo en 1734. Participó, asimismo, del proceso que examinamos, el obispo Escalante y Columbres al fundar en ella un colegio de niñas recogidas. A pesar de su aparente fracaso, este precedente asentó una tradición. En 1726 el provisor Romero de Arbizu anunció la fundación de una casa de mujeres recogidas en el mismo emplazamiento, a partir de un legado testamentario de 4,000 pesos.

El edificio que se levanta junto al templo fue mandado construir en el siglo XVIII por el obispo Escalona y Calatayud (Obispo de Michoacán de 1729-1737), para Colegio de niñas, considerando que fuera un inmueble cómodo para el fin deseado, sin embargo, al terminarse la obra, esta no fue de su agrado, y tomo la decisión de destinarla para casa de corrección donde se regeneraran las “mujeres de la mala vida”. En la planta alta había una puerta que comunicaba con el coro, a donde pasaban las mujeres a escuchar misa. Con el tiempo se convirtió en cárcel de mujeres, conocida con el nombre de Casa de Recogidas. Generalmente había un número reducido de presas. Existe una descripción de 1873 donde se relata lo siguiente:

“El edificio que sirve para reclusión de mujeres, se halla contiguo a la iglesia de la Cruz, y a otras casas de propiedad particular, siendo de origen antiguo y de muy mala construcción y también en condiciones poco a propósito para el objeto. No siendo de la importancia que la cárcel de hombres por razón del poco número de mujeres que generalmente en él se castigan, la vigilancia y el frecuente aseo pueden suplir los defectos que en él se advierten”[10]

En estos años hubo dos intentos de articular la tradición limosnera a la fundación de dos corporaciones. Una era el Colegio de Niñas recogidas de la Santísima Cruz fundado por el obispo Manuel de Escalante y Columbres (1707). La otra la casa de mujeres recogidas que intentara establecer en el mismo sitio el canónigo y provisor Miguel Romero Lopez de Arbizu. El primero fracasó tras la muerte del prelado (1708), pues al no dejar este dispuesta cosa alguna, quedaron prácticamente sin amparo diez niñas y su rectora. Un decreto del cabildo para que se mantuviesen con los derechos de la secretaria de gobierno no parece haber dado resultado. Lo más probable es que hayan abandonado la casa anexa a la Iglesia de la Santa Cruz. El intento del Dr. Romero de Arbizu, abandonado al cabo de unos meses, estaba destinado al fracaso desde sus inicios. Recuérdese que ocurrió en pleno conflicto entre el cabildo sede vacante y el provisor (1737-1738). No debió, pues contar con el más mínimo consenso.

 

3. El Templo de la Cruz (1900-1920)

En tiempos de Mons. Jose Ignacio Arciga, se remodeló la Catedral de Morelia, en lo que entonces se llamaba “estilo Bizantino”. En contraTemplo de la Cruz en primer plano 1900 esquina, en lo que había sido la casa del riquísimo Conde de Sierra Gorda, miembro de la Congregación de San Pedro y quien en 1810, siendo canónigo de la Catedral y gobernador de la Mitra, levantó la excomunión contra el padre Hidalgo y los insurgentes por el obispo electo (todavía no gobernante) Abad y Queipo y quien también dio permiso a Morelos para que como clérigo se incorporara a los insurgentes, dejando su parroquia de Carácuaro, se encontraba el Palacio Episcopal.

Durante el virreinato hasta mediados del siglo XIX, el Templo de la Cruz tenia libre su atrio. En 1854 se construyó la reja que hoy admiramos, con lo que sobró de la reja del atrio de la Catedral, que costó junto con la de allá 42,000 pesos de esa época.

El Templo de la Cruz funcionaba entonces casi como capilla particular del Arzobispo. Es entonces cuando a su iniciativa se remodela el templo por el arquitecto Claudio Molina entre los años 1895-1900, con una decoración similar a la que conserva la catedral. En esta época se destruyen los retablos barrocos y se suplen por los neoclásicos actuales de cantera. Se hacen los contrafuertes interiores y se toma su planta interior actual.

 

4. El Templo del Espíritu Santo y de la Cruz

lacruz

En 1920, Mons. Leopoldo ruiz y Flores, arzobispo por aquel entonces de Morelia, gran amigo y promotor de las Obras de la Cruz, ofreció al P. Félix Rougier, fundador de los Misioneros del Espíritu Santo, el serivicio en algún templo de la ciudad. Sería la primera fundación de los Misioneros fuera de la capital mexicana. El P. Félix escribe en sus memorias:

«Hace unos siete años nos invitó el Ilustrísimo Señor Arzobispo de Morelia, Don Leopoldo Ruiz, para hacer una pequeña fundación en esa ciudad, con el fin de que nos entregásemos ahí, según nuestra vocación, a la confesión y dirección de las almas.

Debiendo tantos favores a Monseñor Ruiz, especialmente el de habernos dado desde nuestro principio excelentes vocaciones, aceptamos su bondadoso ofrecimiento, y abrimos la Casa de Morelia con el Templo contiguo de la Cruz, que fue el que nos asignó.

Ahora se llama Templo del Espíritu Santo y de la Cruz. La casa se compone de seis religiosos: tres sacerdotes y tres Hermanos.

En el templo está diariamente expuesto el Santísimo Sacramento, y los Padres, mañana y tarde, trabajan en sus confesonarios. Muchas veces nos han dicho el Ilustrísimo Señor Martínez y otros sacerdotes, que hacen mucho bien.

En el tiempo de la persecución religiosa, a pesar de mil peligros y no deteniéndose ni por cansancio extraordinario, estuvieron de día y de noche al servicio de los fieles, en casas particulares despreciando los peligros que les podían venir del Gobierno, siempre muy encarnizado contra los sacerdotes».

En el año de 1920, pues, los Misioneros del Espíritu Santo reciben para su atención el templo del Espíritu Santo y de la Cruz.

El anexo solamente era el espacio que hoy es la sacristía, pues el antiguo Colegio de Niñas era ya casa particular.

En 1929 se dedica el templo al Espíritu Santo, siendo el primero en la Republica, con ese motivo se hace el nuevo altar que aún se conserva y se construye el altar a Santa Teresita del Nino Jesús. Es en esta época que se retira el piso original de madera por otro de mosaico.

En 1964 por iniciativa del P. Manuel Méndez y bajo la dirección del Arq. Manuel Gonzalez Galván se hace la fachada de estilo Neoclásico. En el diseño se puede ver una gran influencia del  templo  de Il Gesù, ubicado en Roma y diseñado por el magnífico tratadista de arquitectura Giacomo Barozzi da Vignola y construida -con algunas modificaciones- por su ayudante y discípulo Giacomo della Porta.  La fachada es de dos cuerpos, el primero tiene el arco de acceso y tres pilastras estriadas (a cada lado de la puerta) de estilo dórico, levantados sobre pedestales y entre sus calles se ubican dos nichos de cada lado. En total los cuatro nichos eran para albergar a los cuatro evangelistas. En el segundo cuerpo, se encuentra la prolongación de las pilastras centrales y es decir dos de cada lado y se remata la composición con un frontón triangular con la paloma que simboliza el Espíritu Santo. Los nichos del segundo cuerpos son dos, destinados para San Pedro y San Pablo. Los pináculos son de transición, es decir tienen una forma renacentista, pero ya presentan un tablerado tipo barroco. En 1968 se limpia la piedra de los interiores y se separa el altar mayor, quedando desde entonces como esta hoy.

Il Gesù, Roma

Il Gesù, Roma

Templo del Espíritu Santo y de la Cruz

Templo del Espíritu Santo y de la Cruz

 

5. El Templo en la vida de la Familia de la Cruz

Este edificio guarda recuerdos entrañables para la historia de la espiritualidad de la Cruz.

5.1 Concepción Cabrera de Armida

Primeramente, en este lugar tenemos la promesa del Señor hecha a la Sra. Armida, Conchita:

— «Noviembre 29 de 1929. Hoy fue la dedicación del Templo de la Cruz al Espíritu Santo. Fui enferma y gocé con esas augustas ceremonias tan santas e imponentes,. Fue el primer templo dedicado al Espíritu Santo de la República» (CC 54,303.Noviembre 29 de 192Guadalupe9)

La consagración la hizo Mons. Luis María Martínez, su director espiritual. Concha estaba allí, cerca del altar dedicado a Nuestra Señora de Guadalupe, y entonces se desarrolló el siguiente diálogo:

— «Señor, le dije, en el Templo de la Cruz: te pido con alma y vida que en este Templo del Epsíritu Santo y de la Cruz, en donde están los Misioneros, nunca haya una misa sacrílega»

Ay, hija – me contestó Jesús- se estremecerá tu alma si te digo que es mucho lo que me pides.

— « ¡Ah, Señor de mi vida, pero Tú todo lo puedes, ¿verdad que sí?»

¡Yo qué quisiera! Tú conoces mis íntimas penas ¿si vieras cuántas espinas tengo sobre el particular? Mira si he estado complaciente contigo, pero doliéndome el Corazón, no me comprometo.

— «¡Oh sí Vida mía! mira que tus penas son las mías. Pídeme lo que quSanta Teresitaieras pero ¿me lo concedes? Mira tus méritos y los de tantas almas santas que hay en Morelia.

— Yo haré todo lo que esté de mi parte; te lo concedo para los Misioneros

— «Eso no vale porque todos tienen que ser puros»

— Bueno, hija, TE LO CONCEDO CON TODA MI ALMA, pero que oren con esa intención.

— «Gracias, mi amable Jesús»

Se consagró en el mismo Templo de la Cruz, un altar a Santa Teresita. (CC 54, 303-304.Noviembre 29 de 1929)

 

5.2 Félix de Jesús Rougier

 

El P. Félix, desde la fundación el 29 de octubre de 1920, visitó el Templo mientras pudo, una vez al mes. Acostumbraba a sentarse en el confesionario, entrando a la izquierda, y atendía a numerosas personas que acudían a buscarlo tan pronto sabían que estaba en Morelia.

Él diseñó la imagen de Nuestra Señora de la Soledad que se encuentra en el primer altar de la derecha:La Virgen de la Soledad - P. Félix

« Recibimos de labios de Jesús, la honrosísima misión de predicar la devoción a la Soledad de María. Hay que aplicarnos a hacerlo todos los días si es posible, en alguna manera, y ni no se puede, ofrecer todas nuestras oraciones, penitencias, todos nuestros actos para que se difunda esa devoción preciosa de la Congregación y en el corazón de los fieles. La Sma. Virgen, Nuestra Madre, nos lo pagará, bendiciendo las queridas Obras» (Carta a F. Torres, 27 de marzo de 1934)

Decía a sus hijos que esta devoción “nos la pidió nuestro Jesús en hora feliz, y que debemos corresponder a gracia tan singular” (Carta a Roma, 25 de mayo de 1930). Su intención, por lo mismo, es exhortarnos a “corresponder a gracia tan singular” por la vivencia práctica del misterio.

Se puede resumir su amor a María en una frase que ya en su lecho de muerte se transforma en un testamento espiritual: “Con Ella todo, sin Ella nada”. Pocos días antes de morir escribe una carta a María en la que se percibe todo su amor filial a ella:

«MaríaSoledad

Lunes de Pascua, 29 de marzo de 1937

Madre mía amadísima:

Le saludo con todo el cariño de mi alma y le vengo a participar mi gran alegría.

El Viernes Santo pasado, Jesús ha aceptado, en su misericordia infinita (yo lo siento muy claro y muy fuerte), que to “corriera de su cuenta” de una manera muy especial, para que me convierta en los últimos días de mi vida, luego que hasta ahora no he correspondido como debía.

Para corresponder debidamente, vengo, ¡oh Madre, en esta primera carta, a pedirte humildemente que me ayudes!…

¡Contigo, todo lo puedo! ¡Contigo todo, sin Ti, nada!

Tu amantísimo Félix que pide tu bendición»

 

5.3 Mons. Luis María Martínez

MonsLuisMtz- UniónFinalmente, en este lugar fue donde celebró su primera misa el Siervo de Dios Monseñor Luis María Martínez. Esta Primera misa fue el día de Navidad de 1904:

« Cómo saboreé el introito de la misa: Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, sobre sus hombros está el imperio. ¡Y en este niño encantador está lo recóndito, lo exquisito, lo inefable, la plenitud de la Divinidad!

La primera misa fue tiernísima, con emoción, con lágrimas. El Adeste Fideles y los demás villancicos de Navidad llegaban a mi alma como saetas profundas y dulcísimas. Después de la consagración, apenas podía resistir la presencia de Jesús en la Hostia Santa…»[11]

Luego, ya como obispo auxiliar de Morelia, en los años 30, predicaba todos los lunes en honor del Espíritu Santo, sermones que recogió el P. Guadalupe Treviño, msps, y que publicó en la Editorial la Cruz [12]


 

[1] Mazin Gómez Óscar. El cabildo catedral de Valladolid de Michoacán. El Colegio de Michoacán, Zamora, Mich. 1996, p. 206-

[2] Para la historia de la congregación en la ciudad de México véase Asunción Lavrin, “La Congregación de San Pedro, una cofradía urbana del México Colonial, 1604-1730” en Historia Mexicana, No. 116.

[3] Testamento de 22 de enero de 1677. ANM. Protocolos, vol. 36, fs. 16-17

[4] ACCM, Actas capitulares, sesión del 9 de enero de 1674.

[5] ACCM, sesión de la misma fecha.

[6] Véanse respectivamente los testamentos de Felipe de Zavala y Amezquita, Tomas de Alcocer, Álvaro de Contreras y Garnica y Jose de Loyola en ANM, Protocolos, vol. 36, fs. 127-129v; Vol. 39, fs 198-209; Vol. 55, fs. 470-490; Vol. 54, fs. 291-312

[7] Murillo Delgado, Rubén. El centro Histórico de Morelia. Fimax publicistas. Colección Policromía Michoacana No. V. Morelia, Michoacán, 1990, p. 55. Vázquez Lozano, Adán. Añoranzas de un Moreliano.
Ediciones inaugurales del Centro Cultural Universitario. Gobierno del Estado de Michoacán, UMSNH, Morelia Michoacán 1992, p. 187

[8] Mons. Juan Jose de Escalona y Calatayud. Quer de la Rioja, España 1677- Morelia 1737. Nombrado obispo de Caracas (Santiago de Venezuela en 1717). Fue designado obispo de Michoacán en 1728 hasta su muerte en 1737.

[9] Ramírez Romero, Esperanza (coord.). Catálogo de construcciones artísticas, civiles y religiosas de
Morelia
. UMSNH-FONAPAS, Morelia Mich., p. 8.

[10] Mendoza, Justo. Morelia en 1873. Gobierno del Estado, Morelia, Mich. 1968, p. 24.

[11] Treviño J.G. Monseñor Martínez. Edit. La Cruz 1956, p.62)

[12] Martínez, Luis María. El Espíritu Santo. Edit. La Cruz, México 1950)