Casa de las Hijas del Espíritu Santo

Hijas del Espíritu Santo MoreliaA media cuadra del templo de la Merced sobre la Calle de Andrés Quintana Roo No. 76 se encuentra la casa de las Hijas del Espíritu Santo fundadas por el P. Félix de Jesús Rougier y la M. Ana Maria Gomez Campos (1894-1935) el 12 de Enero de 1924, en San Luis Potosí, teniendo como fin “darles más sacerdotes a Jesús, continuar la obra de Jesús, que vino a formar doce apóstoles, formar futuras almas misioneras, sacerdotales, formar para más tarde otros Jesús, formar madres con almas sacerdotales que preparen sacerdotes”[1]

“Poco antes de que la fundación tuviera lugar, Dios hizo comprender a Ana Maria que la obra era de sumadre_divina_gracia agrado y que Maria, bajo la advocación de Madre de la Divina Gracia, la acogía en su corazón y la protegería siempre.La Madre Anita que había tenido un amor especial a Maria, desde su infancia, que le debía la curación de su oído, y que había experimentado en múltiples ocasiones su protección, quiso que precisamente, bajo la advocación de Madre de la Divina Gracia, se manifestara el amor y devoción a la Sma. Virgen, en la Congregación y en sus obras.

Muchos año después, en 1979, el Papa Juan Pablo II,   (al contemplarla   en   una   imagen   que   le   regalaron),   habría   de mencionar a Maria, Madre de la Divina Gracia. como la Madre las vocaciones sacerdotales y religiosas por lo que Ella es para las Hijas del Espíritu Santo, la encarnación perfecta de su carisma congregacional”.[2]

Esta imagen se venera en la Capilla de esta casa. Su fiesta es el 12 de Mayo. “Mater” como familiarmente la llaman las Hijas del Espíritu Santo es el producto de una fuerte experiencia de fe de la M. Ana María Gómez. Como ya se mencionó, Juan Pablo II al verla en una imagen que las Hijas del Espíritu Santo le regalaron, afirmó, según testimonios de ellas, que ella era la Madre de las vocaciones. Por eso puso bajo su protección las vocaciones a la vida consagrada al hacer la oración en la Jornada Mundial por las Vocaciones:

“A Maria, Madre de la Divina Gracia,

confío las vocaciones sacerdotales y religiosas”[3].

P. Félix (1918) Quiroga Grupo

 El P. Félix con los “misioneritos” de Quiroga, 1918

 


 

[1] Padilla J.M. El Padre Félix Rougier: Cuarta Parte: Fecundidad Espiritual. Editorial La Cruz, México 1971, p.392
[2] Ramírez Romero, Magdalena. Vida de la Madre Ana Maria Gomez Campos. Edición Privada, México 1993.
[3] Juan Pablo II. Oración de la Jornada Mundial por las vocaciones, 1979