Capilla Mater Dolorosa

Datos Históricos

Antiguo Hospital M.Silva.1903 (3)

 

Continuando por la Avenida Madero, en lo Actual Mater Dolorosaque fueran los terrenos del antiguo Hospital Civil “Dr. Miguel Silva”, y después el Instituto del Seguro Social, existía, anexo al hospital,  una pequeña capilla que se llamaba la Mater Dolorosa. Sucedió que en 1934, como a las 07:00 horas, estalló por el descuido de un arriero, un depósito de dinamita cercano, destruyendo la capilla. Se demolío y se construyó  el templo parroquial actual de Mater Dolorosa.

 

En la Historia de la Familia de la Cruz

Este lugar guarda gracias y luces especiales sobre todo en la manera de promover vocaciones al estilo Félix de Jesús.

Dejemos que el P. Jose Guadalupe Treviño nos narre lo sucedido aquí:

“Lo conocí (al P. Félix) un año y meses después de la fundación (1916). Lo primero que hizo Nuestro Padre para conseguir vocaciones, fue escribir una breve noticia sobre los Misioneros del Espíritu Santo. De esos ejemplares envió tres a Morelia a la Superiora de la Cruz, que era entonces la Madre Maria de los Dolores Barroso. El objeto era que la Madre distribuyera estos opúsculos entre los sacerdotes que juzgara con vocación para este Instituto. La Madre escogió a tres: P. Luis Maria Martínez, que era vicerrector del sermonario, el P. Rafael de la Vega y el que esto escribe.

En esa época el Seminario estaba disperso y los pocos alumnos que quedaban se reunían en diversas casas para recibir su clase. Daba entonces la clase de Química en la casa de un jovencito llamado Edmundo Iturbide que, con su mama y su hermano Roberto, vivían en la Calzada de Guadalupe. Asistían a esa clase, además de Edmundo Iturbide, que entonces tendría unos 16 años, Respicio Tirado, Agapito Torres, hermano del P. Felipe Torres y otros desconocidos.

094 (1916) GrupoEl P. Félix con “los de Morelia”, 1916

Después de haber leído la Breve Noticia, llegué a dar la clase de Química y, sin que se dieran cuenta los demás alumnos, se la preste al que fue después el P. Edmundo y le dije que la fuera a leer a otra pieza, aunque no asistiera a clase. El P. Edmundo siempre había dicho que quería entrar con los Padres Blancos de África; pero desde que leyó la breve Noticia se decidió a entrar con los Misioneros.

De esta manera empezó circular la Breve Noticia entre los seminaristas que creíamos inclinados a la vida religiosa, de manera que se reunió un grupo como de una docena más o menos. Entonces Nuestro Padre fue a visitarnos, habló con cada uno de nosotros y nos contagió con la fe y la convicción que él tenía de que las Obras de la Cruz eran de Dios.

Volvió después a mediados de noviembre de 1917 y nos dio unos Ejercicios espirituales de encierro en la casa contigua a la Capilla de Mater Dolorosa, anexa al Hospital General, de donde era Capellán el P. Francisco Avella, uno de los candidatos. Recuerdo que la última noche de los Ejercicios Nuestro Padre la paso toda ella en la Capilla…

No todos se vinieron a la Congregación, pero si un número suficiente para formar como el primer núcleo de la Congregación; por ejemplo los PP. Edmundo Iturbide, Manuel Hernandez, Felipe Torres, Félix Maria Alvarez, Pablo Guzmán, Vicente Méndez, Jesús Garibay, y el que habla…”[1]

Dice el P. Jesús María Padilla, MSpS:

“Los ejercicios deberían empezar el domingo 18 por la noche y terminar el sábado 24 por la mañana. La ciudad se encontraba amenazada por las vandálicas tropas dc Inés Chávez García. Nadie más que el P. Félix estaba interesado en esos ejercicios.. A uno de los oyentes llamó la atención que el P. Félix hablara de su Instituto) con modestia y discreción. A coda ejercitante dio un libro para la lectura espiritual, y con todos habló extensamente en particular. Además, aquellos días fueron de intensa oración y de ásperas penitencias, sin duda para asegurar el fruto de aquellos ejercicios que el P. Félix consideraba de gran importancia para el porvenir de la Congregación. El día de la salida, los ejercitantes pudieron darse cuenta que el P. Félix había pasado aquella noche en oración…. Una de los ejercitantes dice que: aquellas meditaciones, aquellas pláticas y Misas devotísimas cambiaron el derrotero de su vida. ¿Y no podríamos contar como fruto de aquellos fervorosos ejercicios las numerosas vocaciones morelianas a la Congregación?”[2]

095 (1917) GrupoEl P. Félix con “los de Morelia”, 1917

 

[1] Treviño J.G. Recuerdos. Editorial La Cruz, México 1980. pp. 25-27
[2]
Padilla, Jesús M. El P. Félix. Tercera parte: el Fundador. Edit. La Cruz. México 1964.pp 320-321