Congreso Internacional de Formadores para la Vida Consagrada

P. Javier Morán,msps

P. Javier Morán,msps

Con motivo del año de la Vida Consagrada, del 7 al 11 de abril se llevó a cabo en Roma un Congreso Internacional de Formadores para la Vida Consagrada, organizado por la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA) titulado «Evangelio, profecía y esperanza. Vida consagrada en la Iglesia hoy», con el lema: « Vivir en Cristo según la forma de vida del Evangelio » (PC 2).

La participación en el Congreso fue numerosa. Se calculó la asistencia de casi 1,400 personas.

De las insistencias en el Congreso se pueden destacar: la formación permanente; la formación de los formadores, su elección y acompañamiento; el papel del formador como «mentor»; la importancia del discernimiento y de las periferias como ámbitos formativos y desafiantes que hay que acompañar; las vivencias de riesgo y desinstalación; el acompañamiento a los ambientes vulnerables que ayuden a formar y a releer la propia experiencia vocacional; el ámbito afectivo-sexual y el mundo de los deseos; y la importancia de la honestidad y la transparencia en el proceso formativo.

En la presentación introductoria del encuentro, monseñor Rodríguez Carvallo, OFM, secretario de la CIVCSVA, señaló que en el título del Congreso está un punto de referencia no negociable que es el Vaticano II y su concretización en el aspecto de la fidelidad creativa que desde el Decreto sobre la adecuada renovación de la vida Religiosa Perfectae caritatis (PC) hasta la Exhortación Apostólica postsinodal Vita consecrata (Juan Pablo II,1996), así como los documentos que ha escrito la CIVCSVA, han iluminado la reflexión y las experiencias nuevas de la vida consagrada en sus variadas manifestaciones.

Para el encuentro se consideraron tres aspectos:

  1. La Formación permanente como como idea matriz.
  2. La Formación como proceso gradual.
  3. La Formación como realidad compleja.

La intención del encuentro fue revisar cómo anda la formación en la vida religiosa y en las distintas experiencias de consagración formal en la iglesia, de ahí la variedad de expresiones entre los invitados. Las reflexiones fueron divididas en tres bloques:

  1. Desafíos a la formación.
  2. Líneas guía que respondan.
  3. Iniciativas a distintos niveles.

Las reflexiones fueron dirigidas por Mons. Joao Braz de Aviz, Prefecto de la CIVCSVA, la profesora de la Gregoriana Michelina Tenace; Amedeo Cencini, Sacerdote canosiano, profesor de formación para la madurez afectiva en el curso de formadores de la Universidad Gregoriana; Claudia Peña y Lillo, religiosa de Hija de San Pablo, Ricardo Volo, CMF, profesor en el Instituto de Teología de la Vida Consagrada (ITVC-Claretianum) en Roma; Lola Arrieta, Carmelita Vedruna, profesora de la Universidad de Comillas; Michael McGuire, SJ, profesor en la Gregoriana y en la formación de formadores en Asia Menor.

Hubo un momento de trabajo por talleres, en los que se abordaron 17 temas relativos a la formación, entre otros: la realidad de los jóvenes aspirantes a la vida consagrada; la formación de la afectividad en el tiempo de los escándalos sexuales; formación para la comunicación en la era digital; problemáticas relativas a la homosexualidad; de la animación vocacional a la cultura vocacional; dimensión profética en la vida consagrada, los pobres como agentes de la Formación.

Hubo también un momento que titularon «Intercambio a varias voces», que abordó temas de actualidad según los diferentes contextos:

  1. Ecumenismo
  2. La dimensión contemplativa de la vida Consagrada
  3. El diálogo interreligioso.
  4. La relación con la secularidad.
  5. La interculturalidad.
  6. Un modelo de itinerario formativo

En el Congreso hubo también una Audiencia con el papa Francisco y una conclusión interdicasterial, en las que participaron: Beniamino Stella, Prefecto de la Congregación para el Clero, Vincenzo Zani, Secretario de la Congregación para la Educación católica y el mismo José Rodríguez Carvallo, OFM, secretario de la CIVCSVA.

José Rodríguez Carvallo, OFM, concluyó señalando que la formación es «dar forma» de Cristo (no del formador ni del fundador) y de la urgencia de formas por contagio a partir de la propia vida y convicciones del formador y de saber acompañar a los formandos en las periferias sociales y del pensamiento. No tener miedo, saber exigir todo desde el amor, ser un café fuerte y no descafeinado

Un Congreso de confirmaciones, retos y tareas.

 

La reseña completa la puedes leer en la página msps.org

 

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