Cuaresma: oración (conversión)

Cuaresma: oración (conversión)

Misioneros del Espíritu Santo

P. Rogelio Cárdenas, msps

 

«Inmediatamente, el Espíritu lo llevó al desierto, donde pasó cuarenta días sometido a pruebas por Satanás. Vivía con las fieras, y los ángeles le servían. Cuando arrestaron a Juan, Jesús se dirigió a Galilea a proclamar la Buena Noticia de Dios. Decía: -Se ha cumplido el plazo y está cerca el reinado de Dios. Conviértanse y crean en el Evangelio» (Mc 1,12-15)

 
 

Espíritu Santo, dador de vida, condúceme al desierto, siguiendo a Jesús. Silencia mis ruidos interiores y dame el don de la conversión… ¡Que me dé cuenta de mi pecado!

Que sea consciente de esas actitudes que no me están dejando ser feliz.

Que me percate de esos modos de relacionarme, dictados por mi ego y mis expectativas falsas, que traen como consecuencia sufrimiento e incoherencia con los valores de la vida que proclama Jesús
y que quiero hacer míos
y abrazar con todo mi ser y mi actuar.

Quiero vivir este tiempo,
como tiempo de conmoción…

¡Que me conmuevan las consecuencias del pecado,
en todos los ámbitos!…

¡Que me conmueva el dolor de la gente!

Que no invierta tanta energía pensando en mis intereses
y la invierta más en preguntarme
cómo se sienten los demás.

Quiero vivir este tiempo,
como tiempo de compasión…

Compasión conmigo;
aceptarme y tratarme con cariño,
sin quedarme solamente en mí.
Que ya no me atrapen mis prejuicios y fantasías.
Que deje de creer que me falta “algo”
para ser feliz.
Que sea libre…

Compasión con las demás personas,
¡Basta ya de esos comportamientos que dividen!
Que busque la paz.
Inspírame, Señor, para que sepa
comunicarme y acoger,
estar cerca e incluir,
consolar, compartir,
sumarme y servir.

Quiero vivir en compasión
y comunión con toda la creación.
Que me duela el sufrimiento,
que me duela la contaminación, que de verdad quiera y me proponga
cuidar la vida
y aportar salud a mis familiares y amigos,
mis vecinos y conciudadanos
y a toda criatura trate con tu amor.

Concédeme que este tiempo,
sea tiempo para la interioridad…
¡Dame el don de escucharme
y escuchar mejor a los demás!
¡Dame el don del silencio
para contemplar!…
¡Dame el don de orar!

Concédeme que este tiempo,
sea tiempo de sobriedad…
¡Libérame de mi propia voracidad!
…¡Libérame del hartazgo y la saturación de estímulos!…
¡Dame el don de auténtico ayuno
que me haga bien para hacer bien a los demás!

Concédeme que este tiempo,
sea tiempo en solidaridad…
¡Dame el don de sentir
misericordia y esperanza
desde lo más hondo de mis entrañas!…
¡Dame el don de ser don
para quienes más me necesiten!…
¡Dame el don
del verdadero sacrificio,
ese que sí quieres tú.

Rogelio Cárdenas, msps

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