5º domingo del tiempo ordinario

5º Domingo del tiempo ordinario

Misioneros del Espíritu Santo Morelia

P. Sergio García, msps

P. Sergio García, msps…desde Mérida, Yuc.

Dos verdades permanentes en Jesús: “¡Pasó haciendo el bien! ¡Todo lo hizo bien! Me cae bien este Jesús que, olvidándose de sí mismo, sin inventarse milagros para su provecho, todo se vuelca en la realidad de los demás. Los milagros son signos, hay un mensaje detrás de ellos que conviene desentrañar.

Por ejemplo, la suegra de Pedro simboliza la situación de exclusión que sufrían las mujeres ancianas y enfermas. Los discípulos hacen de mediadores ante Jesús como un acto de solidaridad con el necesitado. Con tres verbos Jesús indica el mejor camino para relacionarse con el oprimido: “acercarse, tocarlo y levantarlo”. Jesús espera que quien sea sanado, levantado y liberado, se ponga al servicio de la causa del reino. El servicio es parte preferente de la identidad cristiana.

Las sanaciones se extienden a todos los que llegan, y muestran a un Jesús que pasa de la palabra a la práctica que libera a enfermos y endemoniados. Jesús enseña la importancia de la oración al comenzar toda jornada misionera. ¿Por qué buscan todos a Jesús?, ¿Por los milagros o porque quieren adherirse a su proyecto? Jesús sabe que un entusiasmo popular basado sólo en los milagros y no en la idea de reino de Dios falsea su misión. Los milagros son expresión de solidaridad y liberación y no un simple espectáculo a beneficio de unos cuantos.

“Pero lo nuestro es pasar” dice el poeta… Quienes andamos de una comunidad a otra entendemos que es difícil amar5º domingo ordinario apasionadamente ahí donde estás y al mismo tiempo conservar la disponibilidad del cambio porque “para esto hemos sido enviados”. Y surgen realidades sorprendentes que no imaginábamos cuando estábamos aferrados a un simple apego al lugar. Todos buscaban a Jesús que podría aprovechar el entusiasmo popular. Pero está dispuesto al cambio, al desapego, a la aventura que lleva en la misma entraña de su misión: “para esto he salido, para esto he sido enviado”. El riesgo, la aventura, la pasión son características del Reino. ¿Por qué no hay vocaciones al sacerdocio cuando el Señor sigue llamando? Porque estamos apegados a nuestras seguridades, a lo conocido, a lo seguro. Jesús logró un prestigio y una fuerza tal en sus primeras curaciones que se hubiera instalado y hubiera hecho mucho bien. Pero lo suyo es “pasar haciendo el bien”… seguir, caminar, abandonar seguridades, plantear nuevos proyectos de misión en nuevos lugares.

Se imponen dos palabras “clave” en el ejercicio de la misión como religiosos, cristianos, sacerdotes que aprendemos de Jesús: amar y dejar; hacer el bien, hacerlo bien y mantener la disponibilidad de dejarlo para ir a las fronteras. El Papa Francisco lo hace, lo hace de tal manera que son las fronteras las que llegan hasta él. Se ve muy claro en el Sínodo de las familias. Muchos insignes defensores del pasado pretenden seguir donde están y como están. El Papa Francisco nos invita a arriesgar, a ir a otros lugares. Que no nos paralice el miedo “de perder” seguridad, prestigio, el famoso “toda la vida ha sido así”. Al impulso del Espíritu hay que arriesgar. Girones de vida se quedarán por el camino, miles se escandalizarán, pero sabemos que “el cielo y la tierra pasarán, pero sus palabras no pasarán”. Pienso en el próximo Sínodo de las familias. ¿Cómo será? ¿Más de lo mismo o una propuesta fiel en su principio pero diferente en su formulación?

Se trata de un Reino de aventura, de vida nueva, de levantar a los que, por siglos, han estado postrados, relegados, señalados y ponerlos de pie para el servicio del Reino. El único absoluto es Jesús; él no es negociable; él es el camino, la verdad y la vida. En su nombre lanzaremos las redes. Lo demás entra en el aquí y ahora que debe adaptarse, superarse, evangelizarse.

 P. Sergio García, msps

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