Domingo 11 de enero 2015 – El bautismo de Jesús

Domingo 11 de enero 2015 – El bautismo de Jesús

Misioneros del Espíritu Santo MoreliaEmpiezo con un paréntesis: (No consta que José, María, Zacarías, Isabel, Joaquín y Ana y personajes por el estilo se hayan bautizado, ni por el precursor de Jesús ni por ninguno de sus discípulos… insisto, no consta).Esto quiere decir que el bautismo que hoy celebramos, el de Jesús no es un bautismo de arrepentimiento, sino de presentación. Por otra parte miles y millones de toda la humanidad no han podido bautizarse y si el bautismo es condición para salvarse ¿qué pasaría con ellos?

Esto nos desplaza a redimensionar el bautismo con aquella famosa descripción: “ni son todos los que están, ni están todos los que son”. Los sacramentos garantizan la acción eficaz de Jesús pero ni lo coartan, ni lo limitan. Además desde el principio se afirmó que había tres clases de bautismo: el de sangre, propio de los mártires; el de agua, que conocemos nosotros; y el de deseo, tanto en los padres como en los hijos. Lo cual significa que el rito es mucho más corto y limitado que el anhelo de pertenecer a Jesús y su Iglesia.

Nosotros no hemos sido bautizados en el bautismo de Jesús, sino que “hemos sido bautizados en su muerte. “¿No sabéis que cuantos hemos sido bautizados en Cristo Jesús hemos sido bautizados para unirnos a su muerte? Pues fuimos sepultados juntamente con él mediante el bautismo para unirnos a su muerte, para que, así como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros caminemos en una vida nueva…” (Rm 6, 3-5).

Pero volvamos a la presentación o manifestación de Jesús. Los cuatro evangelios, de alguna manera y con las características propias según sus destinatarios, nos relatan este acontecimiento de Jesús. Es como un “parte aguas” en la persona y misión de Jesús: antes de ser presentado y después de ser presentado. Es el momento de la opción definitiva, es la oportunidad de la toma de conciencia de su venida al mundo, es el acontecimiento que le garantizará que todo el tiempo de preparación, los 30 años de vida en Nazaret, empezarán a dar fruto en la proclamación de la llegada del Reino.

Jesús no va a responder a las expectativas nacionalistas de su pueblo, Jesús va a llegar a lo más profundo del ser humano para salvarlo desde dentro haciendo posible un recreación concreta y universal. Por eso el Padre Dios lo presenta como su Hijo muy amado, por el Espíritu Santo lo llena y también por eso habrá qué escucharlo.

El evangelio de hoy es de san Marcos. Jesús, Evangelio de Dios e Hijo de Dios, es el centro de todas las acciones: vino desde Nazaret, fue bautizado, sale del agua, ve los cielos rasgarse, recibe al Espíritu que viene sobre él, escucha la Palabra creadora nuevamente del Padre: “Tú eres mi Hijo amado, yo tengo en ti mi complacencia”.

Hoy se utiliza mucho “hay que procesarlo”. De hecho Jesús va al desierto para asentar cada una de las acciones que han venido sobre él: el significado de su presentación, en el bautismo; la superación de los obstáculos, en las tentaciones; la opción por un nuevo estilo de vida, como profeta; y la dedicación directa, intensa y definitiva al Reinado de Dios. Para Marcos los demás no se enteran, Jesús está en el centro de esta experiencia que transforma toda su vida. Desde entonces, en la mira de Jesús, estamos nosotros para salvarnos.

P. Sergio García, msps

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